Con la llegada de octubre, el color naranja del cempasúchil comienza a llenar mercados, viveros, hogares y panteones del Estado de México. Esta flor, considerada un símbolo de la celebración de Día de Muertos, puede encontrarse directamente con productores en municipios como Texcoco, Atlacomulco, Ozumba, Tenango del Valle, Chicoloapan, Tenancingo, Tepetlixpa, Villa Guerrero, Chimalhuacán y Malinalco, que concentran buena parte de la producción estatal.

Uno de los puntos que destaca por su actividad florícola es Villa Guerrero, reconocido por su producción y comercialización de flores. También Tenancingo y Atlacomulco ofrecen alternativas para adquirir cempasúchil, tanto en maceta como en manojos. De acuerdo con información difundida sobre la producción mexiquense, los pequeños productores comercializan directamente la flor y, en temporadas de mayor demanda, los precios pueden aumentar a partir de la segunda mitad de octubre.

La temporada de Día de Muertos representa además una importante oportunidad económica para las familias dedicadas a la floricultura. En 2023, los principales municipios productores de cempasúchil cubrieron alrededor del 75 por ciento de la demanda estatal, mientras que la comercialización de flores para esta festividad genera una importante derrama para productores, comerciantes y otros negocios relacionados con la elaboración de arreglos y ofrendas.

Así, detrás de cada ramo o maceta de cempasúchil existe el trabajo de productores que comienzan a preparar sus cultivos meses antes de noviembre. La compra directa en viveros, mercados y comunidades productoras no solo permite llevar a casa una de las flores más representativas de México, sino que también contribuye a mantener activa la economía local y a preservar una tradición que año con año vuelve a llenar de color al Estado de México.













